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| Título de la Historia: Té para tres Categoría: Romance, General Serie: Naruto Shippuuden Recomendada: 16 años Personajes principales: Varios... Estado: En proceso Nº capítulos publicados:[9/13] Nota del Autor: Alerta de Spoiler
Hola a todos, Sasuke esta en Konoha, pero claro... ¿Que lo haría volver? ¿Como se comportaría él? ¿No le parecería extraño a los demás? Sakura, Sasuke, Naruto y algunos personajes más, en algunos enredos, situaciones amorosas, conflictivas (y algunas pocas cómicas). Cada tanto, siguiendo un poquitín, la línea del Manga, pero con grandes, grandísimas diferencias... Un comienzo que plantea preguntas, un nudo que necesita respuestas, y un final que... bueno, dejémoslo ahí ![]() jaaaaaaaaa que intro me mandé (?) ![]() Pd. El promedio de edad es un poco mayor al que tienen en el comienzo de Naruto Shippuden... Nota: Este Fic lo comencé a escribir en narutospain, un foro de Naruto. Lo traigo aquí porque en narutospain está por terminar, por lo que seguramente pronto dejará de aparecer en las primeras planas y nadie más lo leerá... y como quiero comenzar en esta comunidad aportando algo y no solo posteando en los demás temas, me pareció buena idea compartir esto con ustedes. Si a alguien le gusta mi manera de escribir, pues colgaré otro fic (el cual esta vez no se basa en ninguna serie) que también estoy comenzando en narutospain, para que uds me digan que les parece. Esto lo aclaro, porque sé (y a mí me pasó) de mucha gentuza que tiene la manía de publicar lo que no es suyo. Sayonara ^__^ Sumario: Capítulo 1: Una jornada enrarecida (Post #0) Alerta de Spoiler
Ya habían pasado casi 3 años desde que Sasuke les hacía falta. Aunque Naurto y Sakura no quisieron aceptarlo (al menos al principio), las cosas habían cambiado mucho. Sin embargo, pasado el tiempo en que habían buscado desesperadamente a Sasuke (sin éxito por cierto), aprendieron a llevarse mejor, a hacerse fuertes apoyándose el uno en el otro y a soportar los golpes que les había deparado el destino. Ahora un poco mas tranquilos de vez en cuando escuchaban algún rumor lejano sobre su antiguo compañero. Por lo menos, sabían que se mantenía con vida.
Capítulo 2: ¿Por qué has vuelto?(Post #1) Alerta de Spoiler
Sakura necesita respuestas de Sasuke. Además, su relación con Ino mejora debido a una situación "especial" que esta pasando la rubia. Al final del día, vemos lo que piensa realmente Sasuke
Capítulo 3: Advertencia y nubes de esperanza(Post #2) Alerta de Spoiler
Se presentan algunas dudas que tienen los chicos de la hoja, tomando como denominador común a Ino y Shika. Además, una charla algo movidita de Naruto y Sasuke. Por último, un conesjo para Naruto, de un amigo.
Capítulo 4: El juego de Kiba(Post #6) Alerta de Spoiler
Kiba propone jugar un juego muy divertido, que puede cambiar el rumbo de las cosas, sobre todo para Naruto.
Capítulo 5: Bajo el pálido brillo de la Luna (Primera Parte) (Post #8 Pág. 1) Alerta de Spoiler
Sakura duda un poco de su relación con Sasuke, Naruto al parecer mejora mucho, y en cuanto a Sasuke... las cosas se precipitan, y se desencadena por fin su venganza.
Capítulo 6: Bajo el pálido brillo de la Luna (Segunda Parte) (Post #9 Pág. 1) Alerta de Spoiler
La segunda parte, donde no hay mucho de romance, pero aquí es cuando muchas cosas cambian...
Capítulo 7: En la cabaña de Jojuri (Post #15 Pág. 2) Alerta de Spoiler
Se presenta a un nuevo personaje, la tía de Sakura... llamada Jojuri. Una señora rubia, con los mismos ojos que la Haruno, en cuya casa se esconderían Sakura y Naruto, luego de la huída. Capítulo clave para Sakura. Además, también comienza a verse un poco de la historia de Jojuri... Capítulo 8: Foto Familiar (Post #18 Pág. 2) Alerta de Spoiler
Naruto encuentra algo que lo conducirá a la verdad. Una foto. Sakura toma una desición valiente y riesgosa por lo que quiere. Además, en Konoha hay un grupo de personas que contagian la esperanza, y la Voluntad de Fuego. Capítulo 9: Búsqueda, silencio, y verdad (Post #24 Pág. 3) Alerta de Spoiler
Reaparece Sasuke, esta vez muy cerca de lo que busca. Mientras tanto, Naruto se entera de cosas que cambiarán su vida, y Sakura demuestra al fin algo de crecimiento, aferrándose solo a lo que siente, y no a la razón
Capítulo 1: Una jornada enrarecida Alerta de Spoiler
El día llegó gris y caluroso a la aldea de Konoha, aplastando la voluntad de cualquiera. El canto de los pájaros se parecía mas a un quejido y ese mismo canto despertó a Naruto quien, mirando el reloj, se levantó apurado. No tenía tiempo de tomar un desayuno así que corrió hasta el baño, se higienizó rápidamente y salió corriendo, todavía vistiéndose por el pasillo. Esa mañana Naruto tenía una misión, pero estaba decidido a llegar un poco tarde, ya que le gustaba acompañar a su mejor amiga al hospital en las mañanas. Desde que ella era Jefa y ya no hacía misiones con él, debían buscar una forma para pasar un rato juntos. Como siempre, la chica estaba esperándolo en la esquina de su casa y se alegró de ver llegar al chico de piel bronceada y cabellos rubios -¡Sakura chan! –la saludó alegre. -Por fin Naruto, pensé que no vendrías –dijo, y se notaba la molestia en su voz -Perdona por llegar tarde, ¿Estás lista? -Pero el rubio no esperó la respuesta, y comenzó a caminar-. Sakura no se movió. -Se nota que hoy estas apurado –dijo, intrigada por la prisa de su amigo-. ¿De veras quieres acompañarme? Naruto se detuvo un instante para contestarle con la sonrisa de siempre. Era vital que no sospechara. -¿Qué dices? ¡Claro que quiero acompañarte!. «No voy a decir una palabra sobre la misión –pensó Naruto- o me dirá que me de prisa y que me vaya». La sonrisa de oreja a oreja del rubio la convenció, y emprendieron el camino. Era especialmente bella es parte de la aldea, las calzada estaba delimitada por verjas blancas de madera, que protegían los jardines de las casas. La mayoría de la gente que vivía en ese lugar –Sakura y su familia, por ejemplo- se había puesto de acuerdo en plantar cerezos, que con los años habían crecido hasta que las ramas de los árboles de uno y otro lado de la calle se entrelazaban a lo alto. Ese era el escenario que recorrían a diario. -¿Como te está yendo con el nuevo equipo? –preguntó Sakura mientras caminaban. -Bien, lo hacemos realmente bien –dijo-. Shikamaru es un gran líder, Chouji tiene mucha voluntad, y ya conoces a Sai… el es… útil –respondió, un tanto inseguro de eso último-. Por cierto Sakura… ¿Cómo está Ino? -Estará bien. Al principio me asusté un poco –reconoció- pero no fue nada. Sin embargo, tuve que enojarme con ella, ahora mas que nunca es importante que se alimente bien. Hablando, el camino se hizo muy corto, y pronto llegaron a la puerta del hospital. Sakura se dio vuelta y sin mas charla besó a Naruto en la mejilla de manera tierna y entró, dejando a un impactado Naruto, a pesar que era cosa de todos los días. Unos minutos después, en el punto de encuentro de la misión, Naruto seguía ruborizado, y muerto de contento. Lo regañaron bastante, pero poco le importó. Como si el sonido viniera de un lugar muy distante, escuchaba vagamente las advertencias del capitán del equipo, Shikamaru, quien le amenazaba con hacer que vuelva a la academia y algunas cosas más. Naruto siguió con la mirada perdida por un rato, asi que el fornido Chuoji, Shikamaru y un joven de piel pálida se quedaron mirando a Naruto, y esperaron a que se le pase el estado de trance. Al mismo tiempo, pero en las puertas de Konoha, los dos shinobis encargados de controlar la entrada de la aldea, perecían estar compitiendo para averiguar quien hacía el bostezo mas largo, cuando algo los despertó de ese sopor. Una figura alta, de cabello y ojos oscuros, vestido con un pantalon azul noche y una camisa blanca, se acercaba a la entrada, llevando una espada a sus espaldas. -Disculpe… ¡Señor! - dijo uno de los porteros-, debe registrarse para poder entrar, y debe llenar un cuestionario. Pero el “señor” no se detenía, y el otro guardia disimuladamente llevaba su mano hacia un kunai. Por alguna razón, se inquietaron mucho y cuando el viajero paró de caminar, los guardias tragaron saliva. El recién llegado los miró unos ojos distintos a los que en principio había mostrado, y que -por varias razones- se habían convertido en leyenda en la aldea. Un Genjutsu transformó la figura de aquel hombre, mostrándole a los guardias a un niño que conocían muy bien. Los dos ninjas de Konoha parecieron entender el mensaje. -¿Hn, Es que nunca cambian los guardias? -dijo aquella persona. La noticia corrió como un reguero de pólvora, al cabo de dos minutos todo el mundo en la aldea estaba comentando la vuelta del sobreviviente del clan Uchiha, y comenzaron las especulaciones sobre a qué se debía la visita, ya que todo el mundo sabía que los había abandonado para irse con Orochimaru. Ya era media tarde y Naruto volvía de la misión para reportarse con Tsunade, tarea que debía hacer como castigo impuesto por Shikamaru. Lo único en lo que pensaba era en terminar rápidamente con el trámite, ir a comer Ramen y luego bañarse. Tan pegajoso estaba el día, que llevaba su chaqueta en la mano. El camino que debía tomar para ir a donde estaba Tsunade pasaba por el puesto de Ichiruka y el aroma de la comida era tan delicioso que decidió que el informe podía esperar «después de todo –pensó- no he probado bocado desde anoche». En el momento en Naruto se metía en la boca un pedazo especialmente grande de cerdo… -Nos vemos de nuevo, cabeza hueca -se escuchó detrás de él. Del susto que se llevó, Naruto tragó de golpe el bocado tamaño ballena, y pronto descubrió lo pequeña que era su garganta. Se dio vuelta totalmente colorado, con las manos en el cuello y los ojos llenos de lágrimas y se llevó la sorpresa de su vida. Sasuke era quien lo miraba, con cara de desaprobación. -Thz, ¿Vas a dejar que te mate un pedazo de cerdo? –el Uchiha se llevó una mano a la cara, expresando claramente: «Que imagen patética». Naruto se golpeó el estómago y el gran pedazo de cerdo salió disparado, y fue a parar al suelo, cerca de Sasuke. -¡Sasuke! ¿Pero que haces aquí? ¿A qué has venido? -dijo Naruto a los gritos. Estaba total y absolutamente desconcertado. Sentía alegría, pero no dejaba de pensar que algo malo podría estar sucediendo… «¿Que significaba la llegada de su amigo a la aldea? –se dijo a sí mismo- ¿Vendría Sasuke como un amigo?». Sin embargo ahí estaba Sasuke, mirando a Naruto como si nada hubiera pasado, y Naruto, sintiendose como si le hubieran pegado con una plancha en la cabeza, mirándolo a Sasuke con la boca abierta, como si se tratara de un extraterrestre. -Acabo de conocer al Quinto Hokage, me he reunido con ella. ¡Hace una hora que estoy aquí y ya me ha mandado a regañarte! Dice que te estás atrasando en llevar el reporte de una misión y que quiere verte inmediatamente. -P-pero Sasuke… ¿Itachi, Orochimaru, tu venganza…? Sasuke apartó la mirada un instante, y luego volvió a levantarla para contestar algo que era inútil evadir: -Como ya sabía, no ha sido suficiente –dijo- aunque no me arrepiento. El cielo se ennegrecía, y un viento cálido jugaba con sus cabellos. El frío parecía presentarse a batallar con el calor anormal para ser invierno. Pronto habría una tormenta invernal que pondría las cosas en su lugar en cuanto al clima. Pero lo que realmente importaba ahora, eran esos dos chicos, que se estudiaban largamente el uno al otro. Por fin se rompió el silencio: -¿Y que has decidido ahora Sasuke? –dijo Naruto muy serio. Había comprendido. - ¿Qué harás ahora que el sentido de tu vida se ha ido? Las duras palabras de Naruto no tenían comparación a sus ojos. Esos ojos azules que se clavaron en su amigo, haciendo mas daño que el mejor de los Mangekyou Sharingan. El chico que antes habría dicho que no se meta en sus asuntos, ahora debía comprender el dolor de sus amigos. No podía esperar (aunque quisiera) que lo tratasen como si nada hubiera pasado. Muy en silencio, Naruto se encaminó –con una rara sensación de adrenalina- al palacio Hokage junto con Sasuke, y al entrar en la oficina de Tsunade, se encontraron con que Kakashi y Sakura también estaban allí esperando a un costado. Kakashi miraba con cuidado a su ex alumno, Sakura por otro lado, parecía muy interesada en mirar el piso. Al momento de cerrarse la puerta, la que habló fue Tsunade: -Esta mañana todos nosotros nos hemos sorprendido –comenzó desde su escritorio- y creo que se deben una pequeña charla. Me he reunido con Uchiha Sasuke y ahora es su turno, por eso los he llamado. Pero antes de que yo me retire para que hablen tranquilos, voy a decirles lo mismo que le dije a él: No voy a aceptar ningún pedido de que Sasuke forme un equipo para realizar misiones. Nadie, absolutamente nadie, sin excepción, se va de una aldea causando problemas y luego vuelve como si nada –dijo la Hokage con un tono tranquilo pero severo- Naruto y Sakura seguirán como hasta ahora. Muy bien, Sasuke también había pensado que esto pasaría y aunque no le gustaba nada, supuso que tendría que pasar por esto para volver con sus amigos. No era tan malo como lo que podría venir luego de Naruto, Sakura o incluso Kakashi. Tsunade se levantó de su escritorio, y caminó hasta la puerta mientras terminaba de hablar: -Esto es por si empezaron a creer que volverían a ser un equipo. ¿Entendido?- les dijo, mirándolos severamente. Todos asintieron muy serios y Tsunade cerró la puerta al salir. Habían quedado solos y Naruto sentía la tensión en aumento. Ninguno de los tres comenzaría con reproches, no al menos hasta escuchar a Sasuke. Realmente, no sabían que esperar. Los grandes e intensos ojos verdes de Sakura estaban hinchados y rojos, como si hubiera estado llorando, y llevaba una sonrisa nerviosa. Ahora que veía a su compañera, Naruto se puso a pensar algo que no había evaluado antes: “¿Ella seguiría sintiendo lo que sentía antes por Sasuke?”. Pensar en eso le creó un vacío en el estómago. EL Sensei de cabellos plateados, que seguía mirando a Sasuke de manera peculiar, fue el que rompió el silencio: -Los únicos a los que aprobé para entrenar -dijo Kakashi con una de sus sonrisas enmascaradas- justamente por su trabajo en equipo. Supongo que eso terminó, pero aquí están los tres, después de todo… El rostro de Sasuke reflejaba su vergüenza. Todos estaban esperando a que hable, pero nadie lo miraba, como si temieran asustarlo. Muy bien… lo haría, era algo desagradable, pero era su culpa y debía enfrentarlo. Luego todo terminaría. -Esta es mi familia ahora –dijo, y los tres por fin lo miraron- y esta vez no voy a perderla. En ese momento, Sakura corrió a abrazarlo, y lloró de felicidad. Naruto también tenía ganas de hacerlo, sin embargo trató de recuperarse y se acercó a su amigo. Aún con Sakura sobre él, Sasuke levantó un puño, que se encontró con el de Naruto en un choque de amistad. Increíblemente, Sasuke había dibujado media sonrisa en su cara. Si alguien lo lee, le pido amablemente que deje un comentario, sea positivo o sea una critica constructiva. La verdad me interesa. Igual debo aclarar que ya se que tiene un par de errores, pero con los capítulos va evolucionando la cosa... y me agrada ver como mejoré, así que lo dejo así para notar la diferencia (y porque no tengo ganas de cambiarlo) ![]() Editado por Moichatelas en Hace 1 semana a las 12:18 . |
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Reputación: 37 ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Locación: Buenos Aires | TÉ PARA TRES (Por Moichatelas) :P Capítulo 2: ¿Por qué has vuelto? Alerta de Spoiler
Desde que Sasuke volvió a la aldea, le tomó un par de días adaptarse. La gente parecía huir de él, y no era la primera vez que pasaba en Konoha. En su reunión con Tsunade habían hablado sobre algunas cosas en las que a priori, el estaba de acuerdo y aunque en el fondo hubiese querido que su recibimiento hubiese sido otro, tampoco podía esperar a que todo el mundo le abriera los brazos amablemente después de su traición. Todo estaba mojado, había llovido toda la noche. Los días de calor anormal (para ser invierno) habían terminado con una tormenta, y por fin había vuelto el frío. Muy temprano en la mañana, Sasuke ya estaba levantado, tomando un café de parado en la cocina y mirando por la ventana cuando alguien golpeó la puerta varias veces. Fue hasta el recibidor, hechó un vistazo por la mirilla y no pudo ver a nadie. «Algún mocoso que se cree gracioso» –pensó. Cuando volvió a la cocina a terminar su café, golpearon de nuevo. Esta vez, asustaría al bromista. Fue hasta una repisa en la pared, donde estaba apoyada su Katana, la desenvainó y abrió de golpe. -¡Voy a matart…! -dijo y se detuvo al ver quien era. -¡Buen…! -le dijo Sakura que convirtió su sonrisa en cara de desconcierto. Sasuke estaba vestido con una bata de dormir, y el peligroso filo de su espada la amenazaba. -¿Eras tú hace un instante Sakura? -preguntó Sasuke, todavía con su espada en la mano- Cuando miré no había nadie. -Ehmm si –Sakura contestaba, mirando el arma- es que te traje un regalo, pero al golpear sin querer se me cayó. Debí estar recogiéndolo cuando miraste. Efectivamente, la joven de intensos ojos verdes llevaba en sus manos una planta de flores violetas, en una maceta de plástico que ahora estaba algo rajada. -¿Vas a bajarla o quieres matarme? –preguntó la chica, mirando la espada. El muchacho de ojos negros se quedó mirándola, haciendo sonrojar a Sakura -La verdad es que sí, tengo muchas ganas de matarte, para eso volví a Konoha –dijo Sasuke a modo de broma. Guardó la espada en la vaina y entró a colgarla en la pared, mientras que Sakura se quedó todavía en el recibidor. -Puedes pasar Sakura, ¿a que vienes tan temprano? –dijo Sasuke, yendo hacia la cocina. Ella entró, y cerró la puerta. Sasuke se había mudado hacía muy poco, y la mayoría de sus cosas estaban en cajas de cartón, en el suelo. No tenía muchas posesiones, porque volvió con lo puesto, pero en los primeros días había comprado algunas cosas para no vivir en un cuadrado vacío, lo cual es bastante deprimente. Tenía pocas mudas de ropas, pero bastante elegantes, un sillón, una mesa con brasas en medio que servían para calentar no solo comida, sino también la casa. Aparentemente lo primero que hizo fue ubicar su espada en la pared, sobre una repisa. Era lo único ordenado de todo el ambiente. El único motivo de Sakura allí era la necesidad de respuestas por parte de su amigo, pero pensó que quizás era un mal momento, así que a ultimo momento decidió desviar la conversación. -Veo que no has terminado con la mudanza –dijo Sakura . -Si, es que no le he dado mucha importancia –respondió él mientras volvía de la cocina, con la taza verde del café. -Si quieres puedo ayudarte –dijo inmediatamente Sakura- cuando termine la guardia en el hospital claro –aclaró algo nerviosa. -Bueno, Naruto me ha visitado ayer por la tarde, pero es mas desordenado que yo. Ahora que lo dices, me ha contado que tienes una super fuerza, eso sería útil por si quiero tirar una pared para ampliar un ambiente –dijo con cara de serio, pero sus ojos negros brillaban pícaros. Sakura apretaba los puños –voy a matarlo- gruñó. -Es broma –la tranquilizó casi sonriendo. Bueno, si te parece bien puedes venir y quedarte a comer –dijo Sasuke, tratando de que no sonara como una cita. -Mmm, bueno está bien –contestó la chica fingiendo un moderado interés- vendré al terminar todo en el hospital. Sakura se despidió y se fue derecho para el hospital, deseando que el tiempo pase rápido, para obtener las respuestas a lo que necesitaba preguntar. Durante el resto de la mañana, en el trabajo, miraba a cada rato el redondo reloj rojo que destacaba en la pared blanca de su despacho. Quizás por eso las tres horas del turno de la mañana le parecieron eternas. Pasó la mayor parte de su tiempo sentada en el escritorio, leyendo reportes de pacientes, y escribiendo recomendaciones para la Jefa de enfermeras. Minutos antes de salir para la hora del almuerzo, golpearon la puerta. -Ino ¿que haces aquí? ¿Por qué estás levantada? –la rubia, vestida con el camisón del hospital, entró al despacho con cara de aburrida y Sakura fue rápidamente hacia ella, indicándole con un gesto que volviera a su habitación. -Estoy bien… ¡Sakura! –gritó al ver el gesto de su amiga- ¿quieres matarme de aburrimiento o qué? –arrastraba las palabras, como un capricho. Sakura pensó que podría ir a comprar algo para comer y volver al hospital con Ino. Quizás eso hiciera que la rubia deje de quejarse, y al mismo tiempo, que su tarde pase mas rápido. -Está bien –dijo, saliendo de la oficina- iré a comprar algo de comer, espérame en tu habitación –respondió la chica del pelo rosa. 20 minutos después, entraba a la habitación de su amiga con un humeante paquete envuelto en papel madera. Mientras almorzaban, hablaban de todo un poco. -Debes alimentarte bien Ino, es muy importante, nada de dietas – siempre que podía, Sakura se lo recordaba, ya que Ino era algo obsesiva con su cuerpo. -Esta bien, esta bien, lo sé – respondió Ino con voz de cansada- te haré caso si dejas de recordármelo. -Además, si adelgazas mucho dejarás de gustarle a Shikamaru –dijo Sakura a modo de broma. -Con lo que voy a engordar, también dejaré de gustarle –y esta vez Ino bajó la cabeza. -Ino… ¿y esa carita triste? –preguntó su amiga sorprendida. ¿Había sido un arma de doble filo el modo en que la presionó? No lo podía creer, Ino estaba a punto de llorar por su comentario. -¡Es que el no me querrá–decía la rubia, mientras se tomaba la panza- y tendré que criarlo sola! -Ya Ino, ¡no digas eso! ¡Decir eso de Shikamaru es ridículo! –la miró muy seria, y luego siguió- ¿Cuándo vas a decírselo? Sakura estaba convencida de que esos ataques de sensibilidad eran producto del embarazo, y recordó no hacer mas bromas sobre el aspecto de su amiga. -En cuanto salga de este hospital, hoy vino a visitarme –dijo, señalando unas bonitas flores amarillas al costado de su cama- pero prefiero hacerlo en casa -Entonces, será hoy mismo –le aseguró Sakura Las dos sonrieron, y luego de estirarse un poco para alcanzarse, se abrazaron. Su relación había cambiado como por arte de magia gracias a alguien que todavía no estaba entre ellos. A partir de ese encuentro, a Sakura se le pasó la tarde mucho mas rápido. Se quedó feliz de verse tan bien con Ino, de saber que su amiga estaba comenzando a formar una familia. «¿Me pasará a mi también? –pensó- ¿Sin darme cuenta un día me encontraré con que tengo una familia junto a alguien que me cuide?» Sin embargo sacudió su cabeza como saliendo de un sueño, hermoso pero irreal. «No –se dijo a sí misma- para eso antes hay que animarse y yo ni siquiera he dado un simple beso». ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Horas después, la tarde caía con un cielo rojo al mismo tiempo que el aburrimiento se apoderaba de Sasuke Uchiha. Deseaba que sus planes fueran más rápido, quiso poder hacer algo más al respecto, pero sabía muy bien que perimero necesitaba que todos dejasen de preguntarse por qué había vuelto y para eso, necesitaba a Sakura. El ruido de los golpes en la puerta lo sacaron de sus pensamientos. Vio por la mirilla, Sakura esperaba en el pasillo. Hasta la hora de cenar, estuvieron abriendo cajas, colocando alguna que otra estantería en la pared, corriendo un mueble… y pronto, con tanto trabajo, se hizo la hora de comer. -Bueno, creo que ya está –dijo Sasuke. Los dos se pararon en medio del ambiente y miraron alrededor, satisfechos. Los dos sillones que habían traído de la antigua casa del chico ahora estaban cerca de la mesa, y algunos otros muebles más de la misma procedencia, vestían ahora su hogar. -Yo diría que ha quedado muy bonito –opinó Sakura, mirando la planta de violetas que había colocado en un rincón. -No me interesa que quede bonito –dijo Sasuke, y fue hasta la cocina- Me conformo con no tener esas cajas llenas de cosas por todos lados –gritó desde ese lugar. Pronto volvió con una fuente con comida variada, y la puso a calentar en las brasas que había en medio de la mesa. Ninguno de los dos habló durante la cena, pero una vez que terminaron, Sakura se levantó y dijo: -Te traje un regalo para el apartamento Del bolso que a diario llevaba al hospital, la chica sacó un porta-retrato. El mismo que Sasuke había volteado la noche en que se fue. Se sentó a su lado, y se lo puso en las manos. Apenas recibió el regalo, Sasuke la miró a los ojos, negó con la cabeza y tomándole la mano devolvió el cuadro a su amiga. -No creo que deba tener esto, Sakura –dijo. -¿Para que volviste en verdad Sasuke? –Preguntó Sakura, angustiándose de pronto. Sasuke escuchó la pregunta y vio como Sakura cerró los ojos, esperando alguna respuesta que quizás la hiera nuevamente. Sabía que esa tibia explicación anterior y el hecho de que el estuviera presente, no bastarían para que Naruto y Sakura dejen de hacerse preguntas. -De pronto vienes un día haciendo de cuenta de que nada pasó –comenzó a decirle elevando la voz, al notar que Sasuke no respondía- y cuando te doy una foto de la que dices que es tu “familia”… Sasuke sabía que si no hacía algo, si no le contaba algo que sea cierto, las cosas podrían empeorar -Mira Sakura – la interrumpió en pleno discurso. La chica lo miró y él se corrió con la mano el cuello de la camisa, mostrándole el lugar donde estaba el sello maldito. O mejor dicho, donde había estado el sello maldito. Sakura ahogó un grito, miró asombrada y señaló el cuello de Sasuke. -¡Se fue! –dijo con los ojos verdes muy abiertos. Se detuvo un momento y luego preguntó– ¿Entonces es cierto también lo de tu hermano? ¿Es cierto lo que me dijo Naruto? -las preguntas iban creciendo en intensidad a medida que salían de Sakura. Sasuke afirmó con la cabeza. La luz de las brasas era débil y dejaba ver poco, pero vio como ella dudaba un instante. Luego con una sonrisa lo abrazó. -Pensé que no era cierto –dijo su amiga, con la voz quebrada- pero entonces… ¿por qué esa actitud? –preguntó, alejándose un poco para verle la cara. -Así soy, y lo sabes –le respondió- ¿Alguna vez me has visto por la villa pidiendo perdón, o mostrando sentimientos humanos? –añadió en tono de broma. Ella rió, aún con algunas lágrimas en los ojos verdes. Todo estaría bien. Al menos su regreso a la Hoja ya no generaría sospechas, y se encargaría de eso con la ayuda de Sakura. Ahora debía ser fuerte, y hacer lo que tenía que hacer, sin permitirse dudar. -Sakura, con respecto a aquella noche… -comenzó -No pienses en ello –lo interrumpió- me ha ayudado a madurar. Con dolor es cierto, pero he crecido –le dijo Sakura que ahora dibujaba una sonrisa. -De todas formas… –contestó Sasuke. -Me odiaste por ser una estúpida que no comprendía tu dolor, tu soledad, tu desesperación. No puedo reprocharte nada, no a alguien en tu situación. He estudiado para poder curar heridas y ser una gran Kunoichi médica –siguió, y mientras luchaba por contener alguna lágrima- pero lo que más deseo curar es esto- y al decirlo, llevó su mano al pecho de Sasuke, donde se encontraba su corazón. El rostro de Sakura se volvía diferente para Sasuke, se iluminaba con el fuego que calentó la cena y de pronto, lo que Sasuke debía hacer, le resultaba mucho mas fácil. Quizás hasta lo hubiera hecho de todas formas por aquellas palabras bonitas; porque le inspiraba confianza; porque se sentía en deuda con ella; o quizás porque la luz de ese fuego por primera vez le revelaba la belleza de la chica. El hecho es que en ese momento dejó de pensar, tomó la mano de la chica que estaba en su pecho y la besó. La notó temblar bajo sus brazos, notó su respiración tan agitada, tanto como lo estaba su corazón e instintivamente la abrazó para que sienta que él estaba allí, que no desaparecería de golpe como lo hizo aquella vez. Con el transcurso de la noche la temperatura había bajado muchísimo, por lo que al momento de despedirse, Sasuke le dio una chaqueta suya para abrigarla. En la puerta antes de irse, Sakura se volteó muy seria. -¿Por esto volviste? –le preguntó, mirando a sus ojos negros buscando algún tipo de duda, pero Sasuke no vaciló en contestar -Y no olvides a Naruto –le respondió- es un idiota pero al fin y al cabo... -Si, si lo se -dijo Sakura, que ya caminaba por el pasillo- ahórrate el mal momento de decir que es tu amigo, señor duro. En el frío camino de regreso Sakura pensó miles de cosas. Al parecer, lo que se había empeñado en no creer –o al menos sospechar- era cierto. Sasuke se había vengado, y había vuelto a la aldea. ¿Podía ser que haya sido tan simple, que haya terminado así? ¿Y ahora que pasaría entre ellos? En la puerta de su casa, mientras buscaba rápidamente las llaves en su bolso sacó el porta-retrato para hacer espacio, y se dio cuenta de algo: Sasuke se había quedado con la foto. Editado por Moichatelas en 14-nov-2008 a las 12:32 . | ||||||||
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Reputación: 37 ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Locación: Buenos Aires | TÉ PARA TRES (Por Moichatelas) :F Capítulo 3: Advertencia y Nubes de esperanza Alerta de Spoiler
El aroma de las tostadas integrales despertó a Shikamaru, y lo animó para levantarse. Luego de higienizarse un poco, bajó las escaleras de su casa y encontró a su mujer en la cocina que recientemente habían remodelado, con toques “campestres”. La chica estaba preparando el desayuno, todavía en pijama. Hacía alguna noches Ino, la rubia de sus sueños, le había dado la noticia más feliz de su vida. Shikamaru se aceró por detrás tomándola de la cintura -¿Por qué no vas a acostarte? – le dijo. -No estoy inválida estoy embarazada - respondió Ino- puedo hacer unas tostadas… ¿Todo el mundo va a tratarme como una inútil ahora? -No, pero debes cuidarte -y diciendo eso le acarició la panza- quien sabe, podrías llevar un futuro Hokage allí. -Si hereda tus ambiciones se conformará con ser Genin –Ino se rió de él, se dio vuelta y arregló la situación rodeando el cuello de Shikamaru con sus brazos y mirándolo con sus impactantes ojos azules. -¿Por qué puedes manejarme así? Dios, ahora entiendo a mi padre –y la besó. Cuando estuvieron sentados uno frente al otro, desayunando antes que Shikamaru se vaya a una misión y ella se quede en reposo, Ino le preguntó: -¿Has visto a Naruto últimamente? -¿Que si lo he visto? ¡Claro que lo he visto, si soy su Capitán! -¿Viste su cara? Parece un muerto vivo… –dijo la chica, comiendo una tostada. -Sí… Esta muy raro… –respondió, añadiendo un poco de leche al café de Ino.- Diría que abatido, como si no hubiera dormido bien. Y todo desde la llegada de Sasuke -¿Y que podría significar eso? ¿Por qué no está feliz? –preguntó la rubia sin entender mientras le agregaba azúcar al café. -Sakura –dijo él, muy seguro de su respuesta. -¡Imposible, Sasuke nunca se fijó en Sakura! –respondió Ino de manera tajante. -Entonces, ¿Por qué otra razón, Naruto (al cual le gusta Sakura y tú y yo lo sabemos) se pone así con la llegada de su mejor amigo? Sobre todo teniendo en cuenta de que a Sakura siempre le ha gustado Sasuke -agregó el chico con un tono perspicaz- Si tienes una mejor teoría, dímela. -No me creo que haya vuelto por Sakura, no él, es imposible, ¡¿acaso no lo conoces?! –sostuvo la rubia dejando las tostadas para sonar mas convincente. -¿Eso que percibo son celos Ino? –preguntó Shikamaru levantando una ceja. -¿Cómo te atreves? No te cambiaría ni por Sasuke ni por nadie –la chica se levantó y fue hasta Shika- eres mas inteligente –se sentó sobre él- sensualmente desprolijo, protector, y tienes esa mirada, esa manera de tomarme del brazo y calmar mis berrinches con un beso bruto y tan masculino… -Creo que llegaré tarde a mi reunión con Tsunade… -dijo Shikamaru, absolutamente derrotado por las caricias de Ino. -Sí… llegarás tarde –le contestó la chica sonriendo maliciosamente. Esa misma mañana, camino hacia su trabajo, Sakura estaba de muy buen humor. En los últimos días, siempre que podía visitaba a Sasuke en su casa, o lo invitaba a caminar cuando terminaba su trabajo en el hospital. Pero había un detalle al cual no había prestado atención: Casi había dejado de ver a Naruto Ya llegaba a la mitad del camino diario hacia el hospital, cuando se lo cruzó de repente, él salía de una tienda de víveres… -Naruto, ¡Que sorpresa!- dijo con una gran sonrisa, pero los ojos de Naruto estaban tristes. Tenía grandes ojeras y no parecía muy contento de verla. -Hola Sakura-chan –respondió con voz monocorde- Y dime, ¿Dónde escondes a Sasuke?- soltó mordazmente, que parecía haberse enterado de los “paseos” de sus amigos. Naruto no le miraba, y tampoco parecía querer contestarle. Sakura decidió pasar eso por alto y continuar con lo que iba a decir en un principio. Seguramente él no tardaría en perdonarla. -Como sea, voy camino al hospital como siempre ¿quieres acompañarme? -le dijo algo tensa, esperando sinceramente su perdón. -No gracias –contestó el sin prestarle atención, seguía mirando el camino, como si deseara irse- mejor lo dejamos para cuando termines de recuperar el tiempo perdido. Si es que alguna vez logras quitarle esa cara con ojitos de borrego. Parecía que esta vez no podría convencer a Naruto, que sin agregar nada, se dio media vuelta y se alejaba de ahí. Esto era algo que Sakura nunca había experimentado. No pudo soportar esa indiferencia, no de Naruto, con el que una pelea nunca duraba más de dos minutos. Sintió el impulso repentino, la necesidad… la imperiosa necesidad de abrazarlo y pedirle perdón crecía desde su estómago y subía por su pecho, si no hacía algo, podría explotar. Era él el que había estado siempre, en los buenos y malos momentos, protegiéndola. Y ella nunca se lo devolvía con cariño. Estaba siendo egoísta y ahora que Sasuke había vuelto, lo había abandonado… Un abrazo repentino tomó Naruto por sorpresa, y le sonrojó por completo. -Esta bien, no es nada Sakura-chan –dijo, un poco arrepentido de sus duras palabras y acariciándole el cabello. Le partía el alma verla así, y rápidamente se olvidó que la había visto salir del apartamento de Sasuke aquella noche. Después de todo, no podía estar enojado con ella por mucho tiempo, y ella tampoco con el. Siempre había sido así, aunque antes se llevaban mucho peor. Sakura lo miraba y Naruto notaba algo extraño, «Esa mirada tan intensa que tenía Sakura-chan, ¿La tiene para todos por igual? –pensó por un momento- ¿A Sasuke lo mira así también, o todo era producto de su propia imaginación?» Naruto estuvo a punto de dejarse llevar por esos pensamientos… pero pronto pudo reaccionar y se apartó. -Bueno, llegarás tarde al hospital Sakura chan- le dijo con una de esas sonrisas plenas que siempre hacía, aunque las ojeras aún permanecían. -Gracias… Naruto. Perdóname, no se que me pasa… debe ser el stress del hospital, la responsabilidad, la llegada de Sasuke…- dijo y terminó la frase de golpe. -No me agradezcas Sakura-chan. ¿Acaso alguna vez te faltó mi ayuda? –preguntó. Sakura, ahora sonriendo, le dio un beso en la mejilla, y siguió rumbo al hospital, dejando a Naruto con la sensación de que otra vez había sido derrotado, y que nunca podría endurecerse con la persona que lo desarmaba por completo. Naruto la vio irse, tan frágil y expuesta y comenzó a sentir ganas de descuartizar a su amigo. Evidentemente, había algo que tenía que dejar en claro a Sasuke, cuanto antes… ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Cuando la tarde había caído pintando el cielo de un rojo apagado –y seguramente todos los “paseos” lo que que fuera que hicieran esos dos, habrían terminado- Naruto salió de su casa, rumbo para lo de Sasuke. Al llegar al segundo piso golpeó tres veces y esperando encontrarlo en casa. No sabía si en otro momento tendría la valentía de increparlo de esa manera. -Naruto, te ves mal –dijo Sasuke al abrir la puerta -¿Puedo pasar? –preguntó el rubio Sasuke lo miró un poco extrañado y se hizo a un lado y lo dejó entrar. El apartamento estaba mucho mejor que la ultima vez que Naruto lo vio, hasta estaba mejor que el suyo aunque esa comparación no servía de mucho ya que el era un desastre. -Veo que por fin has arreglado esto –dijo Naruto mirando hacia todos lados. Hasta el piso blanco de cerámica parecía mas limpio que antes. -Sí, bueno Sakura… ella me ha ayudado mucho, ya sabes… –dijo Sasuke sin darle importancia- ¿Quieres café? –le preguntó -Si, claro que lo se. No, hoy no gracias –respondió- realmente no me quedaré mucho tiempo como ayer Sasuke, solo vengo a hablarte sobre algo. Sasuke se detuvo, y se volvió hacia Naruto, que ni siquiera se había sentado. -Pareces preocupado, ¿De qué se trata? –dijo Sasuke, prestando mas atención a las palabras de su amigo. -Sabes bien de qué se trata –dijo frunciendo el seño En el apartamento reinaba un silencio de tumba, solo roto por el tic-tac de un reloj de pared, que le añadía mas tensión al ambiente. Parecía ese instante antes de que el cielo rompa a llover. Por un momento a Naruto le pareció que su amigo también fruncía el seño, pero luego vio un rostro tranquilizador en la cara del chico Uchiha. -Oh, eso. No debes preocuparte por eso Naruto –aseguró- Ya sabes, todo esta bien ahora y ni tú ni Sakura tienen por qué temer… -Estoy hablando de la “ayudita” que te dio Sakura aquí y de sus divertidos “paseos” –dijo, impaciente- Quiero asegurarme de que… -¿De qué? –interrumpió Sasuke, endureciendo el tono- ¿Asegurarte de qué? ¿Piensas que voy a lastimarla? –ahora estaba muy serio y miraba fijo a Naruto. -¿Ah claro, por que debería desconfiar, si nunca ha sucedido no? ¡Sería la primera vez! –contestó Naruto, sarcásticamente y también clavaba los ojos azules en Sasuke. Por la cara que tenía Sasuke, cualquiera hubiese esperado un Chidori allí mismo, pero Sasuke cerró los ojos un momento, y para cuando los abrió, sus facciones afiladas se relajaron en su rostro. Antes de continuar, se sentó en uno de los sillones, y con un gesto invitó a Naruto a hacer lo mismo. -Tú sabes bien por qué me fui de esta aldea Naruto, y también sabes que eso ya no existe, sino como un mal recuerdo. No hay razón para desconfiar así. -Mejor así –dijo en el mismo lugar, sin sentarse- Ahora que ya no tengo estas palabras guardadas podré ser amable como siempre. Pero no lo olvides Sasuke… Dejaron las miradas asesinas un poco más, y luego Sasuke volvía a indicarle a Naruto que se sentara en el sillón de enfrente, un poco más civilizadamente. -Gracias –dijo el rubio- pero tengo prisa, vendré en cuanto tenga un rato libre… En ese momento Sasuke dijo un “Ok”, se levantó y, un poco mas relajados, los dos caminaron juntos hasta la puerta. -Me alegro que te hayas desahogado –dijo Sasuke- pero este asunto es entre Sakura y yo. Solo puedo decirte que te quedes tranquilo. Se miraron un poco el uno al otro, como estudiándose. Luego se despidieron. A Sasuke, le resultó imposible no estar un poco preocupado por lo que le dijo Naruto. No era miedo por lo que él le pudiera hacer, sino mas bien miedo a lo que podía llegar a arruinar, algo mas grande que Sakura… su venganza que estaba manteniendo en secreto corría peligro con Naruto dando vueltas. En cuanto a Naruto… Esto no lo había dejado mas contento, pero por lo menos estaba un poco más tranquilo. Si era lo que a Sakura la hacía feliz, el no estorbaría. Al salir del edificio estaba tan ensimismado en sus pensamientos, que no se dio cuenta de los cuatro miembros ANBU que se escondían cerca del edificio, ni prestó mucha atención a Hinata, que estaba en la esquina de su casa. Después de saludarse, escuchó a la chica preguntarle “¿Cómo estás?”, pero el simplemente le explicó rápidamente que tenía cosas que hacer. –Estás triste… Naruto-kun… –dijo Hinata con rostro acongojado y en voz muy bajita, como con miedo de que Naruto pudiera oírla. Pero el ya se había ido y no había reparado en su presencia. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Aquella noche, como en los últimos días, Naruto se movía en su cama tratando inútilmente de dormirse. La puerta de la heladera entreabierta y una luz que entraba por la ventana eran las excusas que inventaba para tapar el verdadero motivo de su insomnio. Se incorporó sin encender la luz y sentado en el filo de su cama se reprendió a si mismo. ¡Tantas veces había peleado a muerte, tantas veces había arriesgado su vida! y sin embargo ahora era la primera vez que se sentía totalmente acobardado y vulnerable. Solo una persona en el mundo era capaz de hacer esto… aunque no lo quiso reconocer, ni siquiera para sus adentros. Miró hacia un costado y la vio a ella en su mesa de noche, que lo miraba con una cara tierna desde la foto, junto con el resto de aquel equipo 7. ¡Cuantas noches había soñado que estaba a su lado, y que despertaría con ella al amanecer! Se pasó las manos por la cara como queriendo arrancar esos pensamientos y se vistió con su atuendo habitual para ir hasta el lugar en donde había realizado su primer entrenamiento como Genin. Durante estas últimas noches de no poder dormir, había escogido ese lugar para acostarse en el césped y mirar las estrellas. Le resultaba cómodo para estar tranquilo hasta que el sueño llegara. Sin embargo esa noche… alguien estaba esperándolo. -Has llegado un poco tarde para observar las nubes- dijo Naruto. Shikamaru estaba recostado sobre uno de los tres postes que había en el lugar, y no se sorprendió para nada ante la llegada de Naruto. -O muy temprano- respondió su capitán con media sonrisa, mientras volteaba la cabeza para mirarlo. -Shikamaru… ¿Qué haces aquí?- le preguntó Naruto, con tono confundido. En realidad, le molestaba que alguien más estuviese allí, sentía como si lo hubiesen descubierto haciendo algo indebido. Al fin y al cabo, ese lugar lo había usado como una especie de templo, donde estaba solo con sus pensamientos y de alguna manera lo sentía como propio. -¿Estoy buscando a un tal Uzumaki Naruto, ¿lo has visto?- dijo con una mirada elocuente. Naruto decidió acercarse, y se sentó al lado de su amigo. El césped estaba mojado por el rocío de la noche. Mientras tanto, Shikamaru sacó una cajetilla de cigarrillos y encendió uno. Ino no le dejaba fumar, pero Naruto no diría nada, sabía que Shikamaru fumaba muy cada tanto. -Se lo que quieres decir con eso, ahora todos dicen que estoy raro, parece que se puso de moda- le espetó Naruto, con tono de reproche. Shikamaru hizo un gesto con la cabeza que Naruto interpretó inmediatamente. «No me vengas con eso» -Vamos Naruto, no quieras venderme una cuchara diciéndome que es un Kunai, ni te enojes cuando sospeche de tí- dijo, dio una pitada al cigarro y siguió- El Quinto ha estado con mucho trabajo últimamente, y se ha quedado toda la noche en su oficina la última semana… ¿Sabes que este lugar es visible desde su oficina? -Oh, entiendo, me han estado observando –dijo Naruto, fingiendo indignación- Y bien, ¿tu deber es averiguar que me pasa? -¿Deber? No, nada tan problemático como un deber –dijo al mismo tiempo que se recostaba aún un poco más, apoyando la cabeza en el poste- Tuve una reunión con Tsunade y le pregunté por ti, estaba preocupado (y no solo yo lo estoy, también hablamos con Ino al respecto). Ella solo me dijo donde encontrarte. Y no, no tengo que averiguar que te ocurre Naruto, porque no hace falta tener un coeficiente intelectual como el mío para darse cuenta de que estas mal por Sakura… -No es Sakura- soltó el rubio, temiendo que se notara la mentira en su voz, pero Shikamaru no le hizo caso y siguió. - Cualquiera hubiese dicho que al volver Sasuke a la aldea, serías el hombre más feliz del mundo, pero la verdad es que ahora pareces estar peor que antes. Los dos se quedaron en silencio un buen rato, mirando el cielo que mostraba una gran cantidad de estrellas, y escuchando los agradables sonidos que venían de los árboles. Naruto se daba cuenta de que le iba a ser imposible mentirle a su amigo y mientras tanto, Shikamaru encendió un segundo cigarrillo, y siguió mirando hacia arriba, esperando a que Naruto no se sienta presionado. - Solo… solo estoy tratando de no ser egoísta- comenzó, un poco dubitativo- de no ser una carga y… dejar que mis amigos sean felices. -Aquí el cobarde soy yo, ¿recuerdas?- dijo el joven del clan Nara, mirándolo con cara de desilusión- Es por eso que te encuentro raro, porque el Naruto que yo conozco pelea por lo que quiere hasta el cansancio y aún un poco más si es necesario. -Pelear no tiene sentido, tu no sabes lo que fue soportar toda nuestra infancia escuchándola hablar de el como si fuera un príncipe – dijo con cara de estar tragando un veneno- Shikamaru… ella ha estado enamorada de Sasuke desde un principio. Luego él se fue y llegué a pensar en que quizás habría una posibilidad, pero me equivoqué y será mejor que lo olvide pronto. Lo que mas quiero en este mundo es que ella sea feliz –siguió, tratando de convencerse. Pero al mismo tiempo, miles de cosas le saltaban a la mente. ¿Podría olvidarla por completo? Si ni siquiera era capaz de dejar de pensar un minuto en ella, ¿Podría hacerlo? O peor aún, verla de aquí para allá con Sasuke… Pensar en eso le llenaba de angustia, sentía la garganta como si se hubiera tragado un kunai -Eres un cobarde Naruto -comenzó fríamente Shikamaru, y se paró para irse- porque he visto que cuando Sakura te mira… -A Naruto le dio un vuelco el corazón y ahora miraba atentamente a Shikamaru, que sin voltearse siguió: -Me recuerda mucho a como me miraba Ino hace un tiempo. Ella también estuvo atontada por Sasuke, y sin embargo siempre me seguía con esos ojos. No sabía que querían decir esos ojos… hasta hace un tiempo, claro. Nunca pensé que podrías ser mas cobarde que yo. A Naruto realmente le llegó lo que le estaba diciendo su amigo, que siguió hablando sin mirarle. -Sabes… hace algunas noches, Ino me ha hecho el hombre mas feliz. Me ha dicho que está embarazada. Naruto se levantó y abrazó a Shikamaru con una sonrisa, ahora verdadera. -¡Muchas felicidades amigo! Espero que no te sea demasiado problemático jajajaja –le dijo riendo -Lo será, pero los momentos de felicidad valdrán la pena. Algún día le enseñaré lo hermoso de jugar Shogi y de contemplar las nubes. Le enseñaré a ser libre como ellas y mi felicidad será completa. Naruto… si te queda algo del valor que vi en ti alguna vez… podría pasarte lo mismo. Shikamaru se fue y lo dejó, lo dejo pensando mientras que las copas de los árboles se movían con el viento que se levantaba. «Es que eso hacen los amigos cuando uno no reacciona -se dijo, con el alivio de saber que no estaba solo- Lamento no creerte del todo Shikamaru, pero no creo que tu caso sea igual al mío, y tendré que buscar otros caminos». Los dos ignoraban que en ese instante, una chica de pelo azul y mirada tímida, se preocupaba por el chico de sus sueños y trataba sin éxito de dormirse… «Naruto-kun…» Editado por Moichatelas en 14-nov-2008 a las 12:32 . | ||||||||
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está muy muy enamorado
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__________________ ![]() Muchisimas gracias por el regalito mi niña n_n ![]() Arigatou Kionashi-kun!!!! Me encanta! Frase!!
El tiempo sin ti es solo "empo" XD
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El primer fin de semana luego de conocerse la noticia del embarazo de Ino, la pareja daría una fiesta. Primero, sus familiares cenarían tranquilos, y luego para alegrar un poco más la noche, los invitados pasarían a ser amigos de Shikamaru y la futura mamá. Durante la semana se había comentado que, al no estar cumpliendo misiones, Ino puso todas sus energías en los preparativos, eligió la música, decoró la casa, compró comida y bebidas y todo según su buen gusto. Eso sí, por un expreso pedido de la rubia, los invitados debían vestir elegantes: “Esta no es una fiesta cualquiera, no le abriré la puerta al que no vista elegante” –afirmó. La casa desde afuera se veía espaciosa, con su fachada amplia y sus grandes ventanales, pero los que la conocían de adentro sabían que los padres de Ino y Shikamaru realmente les habían dado una ayuda enorme, y sin duda, la fiesta sería fenomenal. El día de la reunión, los amigos comenzaron a llegar y se encontraron con que en el lugar ya estaba Chouji, ya que su familia había estado en la cena también. Naruto, con su traje negro y corbata naranja (realmente le gustaba ese color), Sasuke con su traje azul casi negro y su camisa azul eléctrico con corbata blanca, Kiba, Shino y también las chicas, que lucían realmente hermosas, arregladas para la ocasión. Incluso Kurenai, Gai y Kakashi habían sido invitados. Los últimos fueron Neji, Lee y Ten Ten que traían ropas para cambiarse allí mismo, ya que venían directo de una misión tardía. En el salón, una mesa desplazada hacia un rincón daba lugar para bailar y moverse, y en los cuatro costados había parlantes de gran potencia. Las chicas estaban en la cocina ayudando a Ino con los últimos detalles de la comida y los chicos hablaban animadamente por sobre el alto volumen de la música. Cerca de la mesa del rincón donde iban a servirse los snaks, Sasuke ocupaba un sillón individual, cruzado de piernas, tratando de pasar desapercibido. Naruto y los demás estaban hablando de lo bien que les sentaban a cada uno sus elegantes trajes, y de lo hermosas que se veían las chicas, cuando de repente Kiba volvía de la cocina con una bandeja repleta de Sake para todos. -Oye Shino –dijo Kiba- ¿hay mucho sol para ti esta noche? Las risas estallaron, pero a Shino no le importó, ya estaba acostumbrado. Después de Naruto, Kiba era el al que más le gustaba gastar bromas. Simplemente siguió hablando con Hinata. Kakashi mientras, en otro lado, hablaba con Kurenai y le ofrecía algo de beber. Ya pasado un buen rato de comenzada la fiesta, e incluso bastante después de la broma de Kiba a Shino, Sasuke comenzaba a sentirse algo incómodo y aislado. Miro en abanico y vio que todo el mundo estaba muy ocupado charlando, tomando algo, bailando… era el momento perfecto para levantarse a tomar algo. Sin embargo a medio camino oyó una voz, y paró de caminar, maldiciendo su suerte. No parecía muy encantado de las posibles bromas que pudieran gastarle. ¡Quieto ahí Sasuke! –Gritó Naruto fingiendo seriedad y señalándolo - ¡Oigan chicos, creo que planea escapar otra vez, atrapémoslo! En el momento en que terminaba de decir estas palabras, el rubio amigo de Sasuke corrió hacia él, y literalmente se colgó de su espalda. Lee, Kiba (sin Akamaru por suerte) y los demás lo imitaron y pronto el centro del salón se convirtió en una montaña de cuerpos que se reían y se quejaban un poco por la falta de aire. Las chicas, los profesores, Shino y Sai, se quedaron mirándolos asombrados. Apenas se veía un pié del Uchiha. -¡Salvajes! –Les gritaba Sakura- ¡Se comportan como en la academia! -¿¿Neji tú también?? – decía Ten ten asombrada, viendo al orgulloso Jönin sobre Lee y debajo de Shikamaru. Poco a poco se fueron levantando, con los trajes arrugados, riendo y recuperando el aliento. Cuando se incorporaron, levantaron al aplastado Sasuke, lo devolvieron a su sillón y le dieron el Sake que iba a ir a buscar. -Tómalo como una bienvenida Sasuke-kun –dijo Kiba jadeando, divertidísimo con la broma. Cuando lo depositaron, Naruto se acercó al oído de Sasuke, de manera de que nadie pueda oírlo: -Y algo más, si haces sufrir a Sakura, te haré una “bienvenida” personal –dijo el rubio, sin poder contener su risa. -Tú ocúpate de tus asuntos –empezó su amigo, curiosamente mirando a la hermana de Neji- que de Sakura me encargo yo. Naruto no entendió muy bien, y también miró a Hinata, que por suerte estaba distraída hablando con Shino, así que no se desmayó ni nada parecido. En un momento de la noche, el volumen de la música bajó, y se subieron un poco las luces. Shikamaru e Ino se subieron a un banco de madera que trajeron de la cocina ambientada “estilo campestre” y comenzó el discurso con la ya sabida noticia del bebé en camino. Y además –agregó Shikamaru- es un honor para mí decir que nuestro gran amigo Chouji aquí presente –y al decir esto lo señaló- ¡será el padrino del niño! Una catarata de aplausos, flashes de cámaras y felicitaciones colmaron a Chouji, y brindaron con champaña que habían servido momentos antes. Ino pedía silencio alzando las manos. Pero claro falta la madrina, que no es otra que… ¡mi amiga de frente amplia! –dijo con una sonrisa, provocando otro brindis y la emoción de Sakura, a quien esta vez poco le importó la broma de Ino. Cuando todos estaban por volver a sus bebidas, el baile, las risas, alguien más quiso decir unas palabras. Kakashi estaba levantando la mano, y se dirigía a los presentes. -Perdón, perdón, quisiera decir unas palabras. Se que esta información es clasificada, pero espero poder contar con su discreción. Todo el mundo se volteó de nuevo a mirarlo. ¿Qué tendría para decir? De cualquier manera, sabía como captar la atención de los invitados. «Diablos, si va a decir lo que creo que dirá, me matarán» -se dijo Naruto. -Hoy ha sido un día importante para su amigo Uzumaki Naruto –Kakashi hizo una pausa y la tensión aumento– Naruto ha sido elegido por el 5to... –otra pausa, y los ojos de los presentes se agrandaban- ha sido elegido para –todos abrían los ojos y se acercaban más al Sensei- hoy Naruto ha sido elegido para… -¡Ya, por dios ya escuchamos esa parte! –gritó Sakura enfurecida, mientras los demás se morían de intriga. -Hoy Naruto ha sido promovido a Chunnin –dijo esto muy rápido y con su típica sonrisa enmascarada. «Dios, que vergüenza» -se quejó Naruto Las risas |